Tener un gato dentro de una casa o piso es un paso que se debe meditar. Es un pensamiento generalizado que cuidar de un gato es mucho más fácil que cuidar de un perro. Sí, es más fácil, pero no puedes limitarte a echarle de comer y olvidarte de él. Un gato es un animal, un ser vivo, y necesita una serie de cuidados y atenciones que debes tener en cuenta antes de adoptar a uno.
A pesar de todo, hay un hecho que es absolutamente cierto en cualquier caso:
Cuidar de una mascota, prácticamente cualquier mascota, es muy satisfactorio y favorece la estabilidad mental y social de sus dueños, a parte de un desarrollo notable de conductas de organización personal y gestión de tiempo. Hacerse cargo de una mascota es una gran terapia, efectiva, contra casos de ansiedad o depresión, y ahuyenta la sensación de soledad.
Planteamiento inicial
Un gato, dentro de casa, puede llegar a vivir incluso 20 años. Esto significa que vuestra relación va a ser muy larga, y requiere de una gran responsabilidad por tu parte. Antes de comprarlo, debes plantearte una serie de preguntas:
- ¿De cuánto tiempo dispongo para estar con él?
- Sé que va a hacer trastadas, ¿podré tolerarlo?
- Mantenerlo va a suponer un coste, ¿puedo o quiero asumirlo?
- Si me voy de vacaciones o de viaje, ¿qué pasará con él?
Algo de lo que poca gente es consciente es que cuidar de un gato es duro, pero cuidar de dos... es mucho más sencillo. Cuando tienes solo un gato, él demandará constantemente tu atención y seguramente su comportamiento será más alborotado y travieso. Si vives solo y no pasas mucho tiempo en casa, plantéate la opción de tener dos gatos: se harán compañía entre ellos, jugarán juntos y cuidarán el uno del otro.
Si has decidido tener dos gatos, intenta adquirirlos a la vez; a ser posible siendo ambos pequeños, y sería mucho mejor si fueran de la misma camada. Así, será mucho más fácil que se lleven bien.
Todo dueño (o futuro dueño) de gato debe asumir que los problemas de actitud o comportamiento a los que se enfrente durante su convivencia con el felino serán, en gran medida, por su propia causa y culpa. A los gatos hay que educarlos, hay que enseñarles qué pueden hacer y qué no, qué límites tienen y qué reglas rigen su vida en una casa.
Piensa en hipotéticas situaciones donde el gato pueda portarse mal. Por ejemplo, puede arañar los sofás, subirse a la mesa de la cocina, rasgar las bolsas de basura, jugar con el papel higiénico, morderte...
Todo dueño (o futuro dueño) de gato debe asumir que los problemas de actitud o comportamiento a los que se enfrente durante su convivencia con el felino serán, en gran medida, por su propia causa y culpa. A los gatos hay que educarlos, hay que enseñarles qué pueden hacer y qué no, qué límites tienen y qué reglas rigen su vida en una casa.
Piensa en hipotéticas situaciones donde el gato pueda portarse mal. Por ejemplo, puede arañar los sofás, subirse a la mesa de la cocina, rasgar las bolsas de basura, jugar con el papel higiénico, morderte...
- ¿Qué puedes tolerar?
- ¿Qué no vas a consentir?
- ¿Qué podría darte igual?
- ¿Qué podría volverse molesto con el tiempo?
Los gatos son animales cabezotas y de costumbres: sí una vez es un sí para siempre. Si le permites entrar en la cocina una vez, cuando se vuelva cansado o poco higiénico para ti e intentes prohibírselo, tendrás que pasar por una odisea para cambiar esa costumbre, para que el gato acepte (que no entienda) que ya no puede volver a entrar.
Cómo obtener a tu gato
- ¿Qué puedes tolerar?
- ¿Qué no vas a consentir?
- ¿Qué podría darte igual?
- ¿Qué podría volverse molesto con el tiempo?
Los gatos son animales cabezotas y de costumbres: sí una vez es un sí para siempre. Si le permites entrar en la cocina una vez, cuando se vuelva cansado o poco higiénico para ti e intentes prohibírselo, tendrás que pasar por una odisea para cambiar esa costumbre, para que el gato acepte (que no entienda) que ya no puede volver a entrar.
Cómo obtener a tu gato
Adopta
No hay más vuelta de hoja. Lo mejor que puedes hacer es adoptar a tu mascota, ya sea gato, como en este caso, o cualquier otra. En los centros de adopción encontrarás animales sin hogar, abandonados, que han pasado por difíciles situaciones, que necesitan ayuda y cariño y que, si no consiguen un hogar, acabarán siendo sacrificados.
Comprar una mascota es sinónimo de contribuir al negocio de los criaderos, en donde no están garantizados el trato digno y humano a los animales, encontrándose casos donde las hembras son usadas como auténticas máquinas reproductivas, siendo preñadas nada más parir una camada, agotándolas y haciéndoles sufrir, destrozando sus cuerpos para obtener un beneficio económico.
Incluso si en tu lugar de residencia no hay centros de adopción de gatos, en la época de cría (generalmente entre primavera y otoño) encontrarás multitud de anuncios tanto en la calle como en las redes sociales, sobre personas que regalan crías. Si esas crías no son adoptadas, serán sacrificadas.
DATO CURIOSO. ¿Sabías que los gatos negros son los que menos posibilidades tienen de ser adoptados? Y ello a causa de la superstición que pesa sobre ellos como mensajeros de la mala suerte.
Ya tengo gato, ¿ahora qué?
Los gatos son animales que, a pesar de su reducido tamaño, necesitan mucho espacio. Son animales muy activos y muy curiosos, con una cantidad de energía que necesitan quemar. Y, siendo honestos desde el primer momento, eso es algo que no pueden hacer encerrados en una casa.
Por estos motivos y otros que iremos viendo, descubriremos que los gatos tienen más necesidades de lo que parece en un primer momento.
Empecemos por lo básico. Ya tengo gato, ¿ahora qué?
Acceso
Lo primero que debes decidir es qué sitios del hogar están permitidos, y cuáles están prohibidos. ¿El gato puede acceder a la cocina? ¿Puede dormir contigo en tu cuarto? ¿Tendrá una estancia propia? ¿Puede entrar al baño? ¿Cuándo sí, cuándo no?
En base a las respuestas a estas preguntas, podrás comenzar a organizar tu convivencia con él.
Debes tener muy claro desde el principio qué límites va a tener tu gato dentro de casa, especialmente si quieres que haya límites. Si le consientes un comportamiento que consideras inapropiado una sola vez, podría ser imposible de corregir cuando te canses o empiece a resultar molesto. Encontrarás más información sobre este tipo de problemas en el apartado de Comportamiento felino.
Cuando tengas clara la planificación de la convivencia, puedes empezar a atender sus cuidados.
¡Ay!
Uno de los errores más comunes son los arañazos y las mordidas.
¡Qué tierno el gatito que te muerde con sus pequeños dientes!
Cuando son crías, tanto sus colmillos como sus garras parecen juguetes y no hacen daño, y esto nos lleva muchas veces a usar nuestras manos o pies como juguetes para ellos.
Por desgracia para nosotros los gatos crecen, sus colmillos se desarrollan y sus garras se afilan. Ahora que hacen daño, no solo no son tan graciosos, sino que ya no pueden ver tus extremidades como algo más que un saco de boxeo.
Nunca permitas o des a entender a tu gato que tus manos son un juguete más con el que jugar. En el mercado encontrarás infinidad de juguetes para mascotas que pueden morder. Úsalos.
La primera vez
Sin embargo, inevitablemente sucederá: tu gato, jugando, te morderá o te arañará. ¿Qué hacer en este caso?
Los gatos responden mejor al refuerzo positivo que a los castigos. Si te muerde o te araña, enséñale que no puede hacer eso:
- Deja de jugar con él inmediatamente. Así entenderá que, mordiéndote, solo consigue que la diversión termine.
- Un minuto más tarde, acércate a él con un juguete que sí pueda morder. Así sabrá con qué puede jugar, y aprenderá que tus manos no forman parte de sus juguetes.
