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Primer contacto


Mi gato se llama Gary. Es hijo de los gatos de mi abuela, y nació a principios de julio. No es un gato de raza, es simplemente un gato negro, de pelo corto, con una pequeña corbatilla blanca. Lo mantuvimos un mes y medio conviviendo con su madre (mientras todavía mamaba), por lo que nuestra dura y exhausta convivencia empezó a mediados de agosto.

Gary era un gato esquivo, bastante tímido, miedoso, torpe e inseguro. También era muy revoltoso, alborotador y juguetón. Cuando llegó a casa, lo primero que hizo fue encontrar un hueco, debajo del sillón, para esconderse. Salía de ahí cuando tenía hambre o necesitaba ir a la arena. Por las noches, cuando le encerrábamos en su habitación para dormir, comenzaba a maullar desesperado, llamando a su madre.





Fueron unos inicios bastante duros. Por suerte, todo lo que había investigado resultó útil: lo puse en práctica y conseguí que mi gato se abriera y se acostumbrara, poco a poco, a mí.


¿Cómo favorecí su acomodamiento en casa?

Aprendí un poco sobre el lenguaje gatuno:


  • Los ojos abiertos y la mirada fija es una señal amenazante para ellos, mientras que los párpados caídos y las miradas huidizas les dan más confianza.
  • Acercarse a ellos caminando de frente, rápido y con la mano alzada es otra señal amenazante. Es más recomendable avanzar despacio, de lado, con las manos bajas.

Puede parecer muy ridículo hacer todo esto por un gato, pero cuanto antes consigas que se adapte a su nuevo ambiente, menos preocupaciones y quebraderos de cabeza te dará.

Los primeros días fue bastante complicado conseguir que saliera de su escondite. Me dediqué a sentarme en el suelo, al lado del hueco del sillón, y rodaba una pelota pequeña delante de él. Poco a poco, sacaba su patita para intentar quitármela o hacerla rodar. Sin embargo, cada vez que alguien se movía en la casa, o que yo le miraba a él en vez de a la pelota, volvía a esconderse.

Sé que su adaptación era solo cuestión de tiempo. Aun así, me siento muy orgullosa y me creo partícipe activa en su integración en el hogar.